Un otoño muy caliente

El otoño se presenta caliente. Así de contundente y así de directo. Con un mes de agosto con el recibo de la electricidad más caro de la historia, con un IPC a más del 10%, con los combustibles rozando precios prohibitivos, con la vuelta al cole más complicada de los últimos 15 años, con la mayor escalada del Euribor desde 2000, o con el incremento del 25% de pateras con respecto 2021 y la errática política exterior con Marruecos o Argelia, septiembre comienza muy revuelto.

Y desafortunadamente, todo esto no es sino el preludio de unas temperaturas que rozarán los máximos de resiliencia civil. Este caldo de cultivo no es espontáneo. Es consecuencia de la pésima gestión de Pedro Sánchez, un presidente de Gobierno mas preocupado en evitar la debacle electoral socialista que en servir a la ciudadanía. Su falta de liderazgo y su habilidad innata para esquivar los asuntos importantes, han erosionado los sentimientos de millones de personas que observan con preocupación el desarrollo de los próximos meses.

Este partido socialista se ha empeñado en superarse a sí mismo a través de su fatal arrogancia. Su despotismo político y territorial enmascarado de buenas intenciones hace aguas: ni cubre las necesidades básicas de los ciudadanos, ni es capaz de dotar a los diferentes territorios de herramientas socioeconómicas para afrontar el contexto global volátil en el que estamos.

Y aunque la monolítica visión centralista lo justifique, desde Madrid no se ven las verdaderas necesidades y demandas de las autonomías. Mucho menos, las nuestras. Canarias es un territorio ultraperiférico a 1.700 kilómetros de Cádiz, con una realidad específica y con un marco territorial diferenciado que requiere de herramientas particulares para abordar sus retos.

Este último aspecto se podría abordar con un Gobierno de Canarias fuerte, que supiera defender frente a Madrid los intereses de nuestra gente o decir basta ante los desequilibrios insulares que producen las políticas elaboradas desde el continente. Pero tampoco. Ángel Víctor Torres se muestra incapaz de defender los intereses de nuestra gente ante su compañero de partido, dando por buena cualquier excusa que justifique la inoperancia del partido socialista con Canarias.  

Al Cabildo de Tenerife tampoco se le espera. Con un presidente insular cuyo mayor logro este verano ha sido sacarse una foto con el Papa en Roma y poco más, la voz y el peso de la isla de Tenerife quedan relegados a un segundo plano. Ni hace, ni dice por las mismas razones que Ángel Víctor: no dar problemas a sus compañeros de partido.

Y mientras tanto en Canarias sufrimos el costo de esta inoperancia. Los precios no dejan de escalar, asimetría en las ayudas al transporte terrestre, la cesta de la compra es inasumible para cada vez más familias y ninguna promesa política de Madrid se cumple.

La brecha socioeconómica entre canarios y españoles aumenta cada día, y eso no es nada bueno para abordar los retos comunes. Sánchez, Torres y Martín abanderan a esa hornada socialista que no está a la altura de las siglas de un partido con tradición dialogante y democrática.

Por principios y por sentimiento. Por convicción y por nuestro futuro, las mujeres y los hombres que formamos parte de Coalición Canaria, seguimos trabajando por los intereses de nuestra tierra y de nuestra gente. Somos parte de un proyecto político que nunca dejará en visto las demandas de los canarios.

Alfonso Cabello Mesa
Secretario General de CC en Santa Cruz de Tenerife

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05.09.2022    /    0  comentarios    /