La agenda canaria, razón de Estado
El voto de Canarias en Madrid puede decidir el próximo Gobierno de España. Un solo voto, el de Cristina Valido, podría resolver el empate entre bloques. Y hacerlo, además, no en favor de la derecha ni de la izquierda, sino en beneficio de nuestro Archipiélago.
Una vez más, la gobernabilidad del Estado y el interés general de Canarias vuelven a formar parte de la misma ecuación.
Caprichos de la aritmética electoral, sí.
Tesón y compromiso del nacionalismo canario, también.
Habrá quien considere desproporcionada tamaña influencia por un solo escaño entre los 350 que componen el Congreso de los Diputados. Quienes vivimos en esta tierra -y seguimos sufriendo el sobrecosto de la insularidad y la lejanía-, sabemos que no lo es. Que le pregunten a quienes este verano han estado sin luz en La Gomera, o están sin agua en Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa.
El posicionamiento de Coalición Canaria ante las negociaciones para conformar el próximo Gobierno de España tampoco es un capricho partidista. Y mucho menos un chantaje o un pulso al sistema de convivencia constitucional, como plantean desde otras latitudes.
Nuestra reivindicación en cualquier mesa de negociación es una cuestión de justicia con las Islas. Y no es que nos dé igual pactar con unos que con otros, sino que, por desgracia, ambos bloques necesitan permanentemente que alguien les recuerde la ignorada realidad insular.
El disputado voto de Coalición Canaria es la única posibilidad de que la agenda canaria vuelva a ser una razón de Estado. Y no la vamos a desaprovechar.
Canarias necesita recuperar con urgencia convenios como los de infraestructuras hidráulicas o educativas. Necesitamos quedar exentos de las tasas aeroportuarias que AENA planea implementar en marzo de 2024, decidir sobre la gestión de nuestros aeropuertos -de acuerdo con nuestro Estatuto de Autonomía-, actualizar de forma inmediata los costes bonificados del transporte de mercancías, o ampliar la gratuidad de las guaguas y el tranvía.
Hablar de la agenda canaria no es solo hablar de conectividad y cohesión territorial. Es reivindicar también las partidas incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2023 que siguen sin transferirse a estas alturas del año. Especialmente, las referidas a los 100 millones de euros destinados al Plan de Reconstrucción de La Palma. Una isla atormentada por el volcán para la que exigimos la ampliación de los beneficios fiscales.
La política migratoria y las relaciones con Marruecos en cuanto a la delimitación de aguas también forman parte de esa agenda canaria, arrimada en algún cajón ministerial en los últimos años, y que una vez más ponemos sobre la mesa. Sin olvidar la reforma del sistema de financiación autonómica, que deberá respetar y cumplir las exigencias de nuestro fuero fiscal diferenciado.
Desde Coalición Canaria somos muy conscientes de la importancia del diálogo en la construcción del futuro de España, pero ese futuro no puede construirse de espaldas a Canarias. Por eso, precisamente, nuestro apoyo al próximo presidente del Gobierno estará siempre condicionado por un compromiso inquebrantable: la defensa de los intereses y el bienestar de las Islas.
Encontrar el equilibrio necesario para la gobernabilidad del Estado no está siendo tarea fácil. Habrá que actuar con mucho tiento e inteligencia para que Canarias siga siendo el fiel de la balanza.
