La agenda canaria, razón de Estado

Alfonso Cabello

El voto de Canarias en Madrid puede decidir el próximo Gobierno de España. Un solo voto, el de Cristina Valido, podría resolver el empate entre bloques. Y hacerlo, además, no en favor de la derecha ni de la izquierda, sino en beneficio de nuestro Archipiélago.

Una vez más, la gobernabilidad del Estado y el interés general de Canarias vuelven a formar parte de la misma ecuación.

Caprichos de la aritmética electoral, sí.

Tesón y compromiso del nacionalismo canario, también.

Habrá quien considere desproporcionada tamaña influencia por un solo escaño entre los 350 que componen el Congreso de los Diputados. Quienes vivimos en esta tierra -y seguimos sufriendo el sobrecosto de la insularidad y la lejanía-, sabemos que no lo es. Que le pregunten a quienes este verano han estado sin luz en La Gomera, o están sin agua en Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa.

El posicionamiento de Coalición Canaria ante las negociaciones para conformar el próximo Gobierno de España tampoco es un capricho partidista. Y mucho menos un chantaje o un pulso al sistema de convivencia constitucional, como plantean desde otras latitudes.

Nuestra reivindicación en cualquier mesa de negociación es una cuestión de justicia con las Islas. Y no es que nos dé igual pactar con unos que con otros, sino que, por desgracia, ambos bloques necesitan permanentemente que alguien les recuerde la ignorada realidad insular.

El disputado voto de Coalición Canaria es la única posibilidad de que la agenda canaria vuelva a ser una razón de Estado. Y no la vamos a desaprovechar.

Canarias necesita recuperar con urgencia convenios como los de infraestructuras hidráulicas o educativas. Necesitamos quedar exentos de las tasas aeroportuarias que AENA planea implementar en marzo de 2024, decidir sobre la gestión de nuestros aeropuertos -de acuerdo con nuestro Estatuto de Autonomía-, actualizar de forma inmediata los costes bonificados del transporte de mercancías, o ampliar la gratuidad de las guaguas y el tranvía.

Hablar de la agenda canaria no es solo hablar de conectividad y cohesión territorial. Es reivindicar también las partidas incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2023 que siguen sin transferirse a estas alturas del año. Especialmente, las referidas a los 100 millones de euros destinados al Plan de Reconstrucción de La Palma. Una isla atormentada por el volcán para la que exigimos la ampliación de los beneficios fiscales.

La política migratoria y las relaciones con Marruecos en cuanto a la delimitación de aguas también forman parte de esa agenda canaria, arrimada en algún cajón ministerial en los últimos años, y que una vez más ponemos sobre la mesa. Sin olvidar la reforma del sistema de financiación autonómica, que deberá respetar y cumplir las exigencias de nuestro fuero fiscal diferenciado.

Desde Coalición Canaria somos muy conscientes de la importancia del diálogo en la construcción del futuro de España, pero ese futuro no puede construirse de espaldas a Canarias. Por eso, precisamente, nuestro apoyo al próximo presidente del Gobierno estará siempre condicionado por un compromiso inquebrantable: la defensa de los intereses y el bienestar de las Islas.

Encontrar el equilibrio necesario para la gobernabilidad del Estado no está siendo tarea fácil. Habrá que actuar con mucho tiento e inteligencia para que Canarias siga siendo el fiel de la balanza.

Alfonso Cabello

GRACIAS, SANTA CRUZ

El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy mi nombramiento como Viceconsejero de Presidencia, una responsabilidad que me obliga a renunciar a mi acta de concejal en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Ha sido una mañana de sentimientos enfrentados. Por un lado, la ilusión de incorporarme al nuevo equipo del presidente Fernando Clavijo, a quien agradezco su confianza al encargarme esta gran responsabilidad. Y por otro, debo admitir cierta tristeza al dejar atrás la etapa más reconfortante de mi vida política.

Ser concejal de la ciudad en la que nací ha sido un honor. Trabajar por su dinamización económica, desarrollo social y esplendor de sus fiestas y tradiciones, no tiene precio.

Mi agradecimiento de corazón a los compañeros de Corporación, funcionarios, colaboradores, vecinos y vecinas, con los que he compartido desvelos y alegrías estos últimos nueve años.

Y gracias, especialmente, a mi amigo y alcalde, José Manuel Bermúdez, por su respaldo y complicidad. Formar parte de su equipo y aprender de su liderazgo ha sido todo un privilegio.

Hoy dejo Santa Cruz pero no me marcho. Seguiré luchando por el gran proyecto nacionalista para nuestra capital, con más entrega si cabe, desde el Comité Local de Coalición Canaria con el que sigo comprometido.

No me voy de la ciudad. Sólo me mudo temporalmente unas calles más abajo.

Gracias, Santa Cruz, por tanto.

Arrimar el hombro por Canarias

Coalición Canaria ha llegado a un trascendente acuerdo con otras diez fuerzas políticas del Archipiélago de cara a la próxima cita electoral del 23 de julio. Se trata de una decena de formaciones de diferentes ámbitos territoriales y distintas sensibilidades políticas, pero con un denominador común: Canarias.

Así de sencillo. Nos une nuestra tierra. Y nos une el compromiso de anteponer su defensa a cualquier otro interés, circunstancia u obediencia. De ahí el valor del acuerdo.

La voz de Canarias no puede quedar silenciada por la polarización de esta apresurada campaña electoral veraniega. Tampoco puede acallarse por la aritmética de las urnas, ni la disciplina de voto de los partidos estatales.

Por eso hemos decidido arrimar el hombro y juntar nuestra fuerza con Unidos por Gran Canaria, Agrupación Herreña Independiente (AHI), Juntos por Mogán, Asamblea de Vecinos de San Mateo (Avesan), Plataforma Vecinal por Santa Brígida, La Fortaleza de Santa Lucía, Tejeda por el Cambio, Ahora Guía, Agrupación Socialista por Lanzarote y Coalición de Centro Democrático (CCD).

Trabajaremos juntos para conseguir un grupo parlamentario propio en las Cortes Generales, para poner acento canario en todos los debates del Congreso y el Senado, para que las especificidades insulares se respeten en todas las iniciativas legislativas y en la actividad de control al Gobierno del Estado. Solo así conseguiremos que Madrid cumpla con nuestras Islas.

De hecho, este acuerdo es mucho más que una declaración de intenciones. Se sustenta en el manifiesto “Un objetivo común: la defensa de Canarias”, articulado en torno a 52 propuestas imprescindibles para el desarrollo de nuestra tierra y el bienestar de nuestra gente.

Como se afirma en su preámbulo, no es un sueño, no es una fantasía. Podemos conseguir nuestro objetivo común. Los canarios y las canarias ya hemos sido determinantes en varias ocasiones para la gobernabilidad del Estado español. Y eso precisamente es lo que ha servido para poner donde corresponde los intereses de nuestras Islas.

Parece una obviedad, pero desgraciadamente hay que seguir recordándolo a quienes desde Madrid siguen sin entenderlo: Los problemas de Canarias son diferentes a los de la península. Y las soluciones también.

¡Las unas nos esperan!

¡Ahora es cuando, Canarias!

Ahora es cuando Canarias se la juega de verdad. Se juega su futuro y también su presente, porque nada está garantizado. Nos jugamos conservar los avances logrados en Madrid. Nos jugamos la gratuidad de las guaguas y el tranvía. Las ayudas al transporte de pasajeros y mercancías. O la bonificación del 60% en el IRPF del pueblo palmero afectado por la erupción.

Nos jugamos nuestro futuro, y no podemos dejarlo en manos de personas a las que no volveremos a escuchar en cuatro años, o a las que no podremos pedir explicaciones hasta las siguientes elecciones.

El próximo 23 de julio, en ningún colegio electoral de Canarias encontraremos una papeleta con el nombre de Pedro Sánchez o Núñez Feijóo. Tampoco de Yolanda Díaz o Abascal.  Encontraremos nombres de mujeres y hombres canarios muy diferentes, pero fácilmente distinguibles. Unos se identificarán por su obediencia a organizaciones estatales centralistas, y otros por su independencia de criterio en la defensa de Canarias.

Esa será la gran diferencia. Y está claro que solo quienes tienen libertad para poner a las Islas por delante de sus organizaciones políticas, incluso por delante de la política, pueden defender el trato diferencial que nuestra tierra exige.

El pueblo canario no es mejor ni peor que nadie. Simplemente, somos diferentes, vivimos alejados del continente, y en un territorio fragmentado que exige condiciones diferentes para alcanzar la igualdad con el resto de comunidades peninsulares y regiones europeas. Así se construye la equidad.

Las elecciones del próximo 23 de julio no son un plebiscito. Tampoco un duelo entre bloques. Ni siquiera una lotería, aunque su convocatoria haga rondar por nuestras cabezas la cifra mágica del diputado 175 más uno, el número de una Canarias necesaria para la gobernabilidad del Estado.

Las próximas generales son mucho más que todo eso. Son la oportunidad de ampliar la capacidad de influencia de nuestra tierra en Madrid. Y de hacerlo cuando más lo necesitan las Islas, cuando peor lo está pasando nuestra gente, cuando más desafíos tenemos ante nosotros, y cuando más decisivo puede ser nuestro apoyo.

Desde que en 1989 Felipe González necesitó el voto de Luis Mardones para ser investido presidente, muchos han sido los beneficios alcanzados para nuestra tierra gracias a la intervención de los partidos de obediencia canaria.

Logros como la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía, la reforma de las condiciones económicas y fiscales del REF, o la consolidación de nuestro estatus como región ultraperiférica en la Unión Europea.

El trabajo de parlamentarias como Ana Oramas es incontestable. Y su repercusión para Canarias, indiscutible. Durante 16 años, Ani ha sido la voz valiente y luchadora de nuestra tierra en el Congreso de los Diputados, una mujer que no bajó la cabeza ante nada ni ante nadie, que no se amilanó ante ningún presidente ni grupo de influencia, y que nos deja un legado inspirador para quienes toman hoy el relevo en las Cortes Generales en nombre de Coalición Canaria, como Cristina Valido, Gladis de León o Jonathan Domínguez.

Porque los grandes cambios y avances para Canarias jamás se han logrado por la indisciplina de los diputados canarios del PSOE o del PP. Ni por los acuerdos de gobernabilidad o presupuestarios con la izquierda radical o con los independentistas catalanes o vascos. Y tampoco vendrán de la mano de la extrema derecha y su amenaza al Estado de las Autonomías.

Los avances vendrán siempre por la propia capacidad de los canarios para hacer valer nuestra voz y nuestro voto en Madrid. Sin vasallajes ni ataduras. Y para eso es necesario ampliar en las Cortes el espacio común de los partidos de obediencia canaria, con grupo parlamentario propio, con hombres y mujeres que pongan a Canarias por delante de las siglas y los intereses partidistas.

El pueblo canario no puede decidir quién ganará las elecciones generales el próximo 23 de julio, pero está en nuestras manos la posibilidad de hacernos oír en Madrid, está en nuestras manos evitar que las Islas sean relegadas y otros decidan por nosotros nuestro futuro.

Se avecinan momentos de mudanza e incertidumbre en la política del Estado.

¡Ahora es cuando, Canarias! ¡Este es tu momento!

Lo primero, bajar los impuestos en Canarias

No es la primera vez que reflexiono en los últimos meses sobre la necesidad de bajar los impuestos en Canarias. Y espero no tener que volver a hacerlo después del próximo 28 de mayo, cuando Coalición Canaria recupere en las urnas la confianza mayoritaria de nuestra gente en las ocho islas.

Bajar los impuestos será la primera medida que adopte el nuevo gobierno nacionalista de Fernando Clavijo. No es una promesa electoral. Es una necesidad imperiosa y urgente.

Los últimos datos de recaudación del IGIC así lo acreditan una vez más. El gobierno socialista de Ángel Víctor Torres sigue batiendo todos los récords de recaudación, a costa del esfuerzo y sacrificio de nuestro pueblo.

El arranque del año fiscal ha sido una verdadera sangría para las economías familiares y para nuestro tejido productivo. La recaudación acumulada del IGIC se incrementó en enero y febrero un 147% con respecto a los datos del mismo período de 2019, es decir, antes de la pandemia.

En los dos primeros meses del año, el gobierno socialista de Ángel Víctor Torres ha recaudado casi 454 millones de euros solo con el IGIC, frente a los 404 millones del mismo periodo del año pasado y los 184 millones del último ejercicio prepandemia. ¡Casi nada! Unos 270 millones de euros más que nos han sacado del bolsillo, según los datos de la Agencia Tributaria Canaria.

En cuanto al total del Bloque Canario, la recaudación estrenó el año superando los 503 millones, un 135% más que en 2019. La única excepción en la subida generalizada de los tributos del REF fue el Impuesto de Matriculaciones, que en los dos primeros meses de 2023 registra la cifra más baja de los últimos cinco ejercicios. Un preocupante indicio, sin duda.

Y mientras el gobierno socialista engorda sus arcas, los hogares canarios han sufrido en el último año una pérdida de renta superior al 17%. No hace falta ser un experto en economía para entender que la inflación disparada al 6% es un chollo para este gobierno de flores que apura sus últimas semanas.

Queda claro que alguien está haciendo el agosto en plena crisis a nuestra costa. Y ese alguien tiene nombre y apellidos. Por eso es tan importante recuperar el Gobierno de Canarias para los canarios. Y aplicar con urgencia la reforma fiscal propuesta por Coalición Canaria para dar un respiro a nuestra gente y a nuestra economía.

Acabemos con esta sangría.

Liderazgo para afrontar la emergencia social de la vivienda

Alfonso Cabello Mesa

La vivienda es la piedra angular del bienestar social, es nuestro punto de arraigo y de proyección como miembros de un barrio y de una ciudad.

El absoluto fracaso de las políticas socialistas en materia de planificación territorial y vivienda, tanto en el Cabildo de Tenerife, como en el Gobierno de Canarias, nos ha conducido a una situación de auténtica emergencia social.

Las listas de espera para acceder a una vivienda pública superan los 20.000 demandantes en nuestro Archipiélago. Solo en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, unos 35.000 jóvenes menores de 35 años tienen serios problemas para emanciparse, al no poder acceder al mercado de venta libre ni alquiler.

Coalición Canaria encara la próxima cita electoral abordando de forma decidida este desafío. Un debate sincero, sin estridencias, que nos afecta a todos, y que no puede dilatarse por más tiempo. La presión sobre el bienestar de las familias hace necesario plantear de inmediato las principales medidas a desarrollar en la próxima década.

El equipo liderado por José Manuel Bermúdez tiene muy claro que el desarrollo de Santa Cruz de Tenerife pasa por un crecimiento demográfico sostenible, planificado en sintonía con las infraestructuras y los servicios públicos disponibles. Es por eso que, de entrada, a partir de mayo de 2023, vamos a movilizar el mayor volumen de suelo y los recursos económicos necesarios para afrontar un reto que no admite más demoras.

Frente a un discurso socialista complaciente y conformista, trabajamos en el presente con acciones reales, como poner a disposición de la promoción pública y privada suelo residencial para construir las 20.000 nuevas viviendas que la población de Santa Cruz demandará en la próxima década.

Continuamos en la senda que nos ha permitido situarnos en el séptimo municipio del territorio nacional en inversión por habitante en materia de vivienda. Actualmente gestionamos desde el Ayuntamiento más de 90 millones de euros destinados a rehabilitación y nueva edificación.

Más de 4.000 viviendas rehabilitadas o la promoción de 400 nuevas en Cuevas Blancas, María Jiménez o La Monja, son sólo una muestra de un compromiso real con nuestra gente.

De la misma forma, vamos a mantener congelado el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), actualmente el más bajo de todo el estado español, algo que, junto a la bonificación de otras tasas municipales, nos permite ser una de las capitales más atractivas para la inversión.

Pero no sólo trabajamos por el presente, nuestro compromiso político establece como prioridad el acceso a la primera vivienda de la población más joven. Así lo ha confirmado ya nuestro alcalde José Manuel Bermúdez.

Entre los planes de liberación de suelo y puesta a disposición para construcción, se primará aquellas iniciativas que destinen mayores porcentajes y condiciones de acceso a la vivienda joven, de tal manera que se genere un parque de viviendas de alquiler con precios inferiores a los 400 euros al mes para pisos de 70m2.

Y no vamos a estar solos. Santa Cruz necesita ir de la mano con el Cabildo de Tenerife y con el Gobierno de Canarias. Por eso, frente a la política de aislamiento practicada desde las presidencias socialistas en estas administraciones, el escenario político después del 28 de mayo nos permitirá trabajar codo con codo en la estrategia conjunta que en materia de vivienda pondrán en marcha Fernando Clavijo y Rosa Dávila.

Nuestro compromiso político con Canarias y nuestra gente es aquí y ahora; con hechos sólidos, frente a discursos que dibujan utopías irrealizables.

Alfonso Cabello Mesa

Secretario General de CC en Santa Cruz de Tenerife

Alfonso Cabello Mesa

Canarias, más pobreza y peor sanidad

Las condiciones sociales influyen más que el código genético en la salud. Suena terrible, pero es la cruda realidad. Y en Canarias lo sufrimos más que en ningún otro lugar de la Península. Así lo refleja la última Encuesta de Salud de las Islas. 

Los investigadores de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN) han vuelto a advertirlo: la pobreza no solo impide acceder a una dieta sana y equilibrada, sino que también está vinculada a un peor estado de salud física y mental, una mayor exposición a los riesgos laborales, una peor atención sanitaria y muchas otras variables, que ilustran cómo se ha incrementado la desigualdad social en las Islas durante los últimos y difíciles años.

Curiosamente, el presupuesto sanitario del Gobierno de Canarias ha crecido más de un 20% en esta legislatura a punto de concluir. Pero en manos del PSOE y sus socios de las flores, de poco ha servido el millonario refuerzo para mejorar las cosas. Un incremento, por cierto, realizado a costa del esfuerzo fiscal de todos los canarios.

Tampoco ha servido de mucho la supuesta mejora en la gestión de las políticas sociales, que desde Podemos y el PSOE nos venden a todas horas.

El 15% de los canarios vive en la pobreza severa y casi el 38% en riesgo de exclusión social. Más de 340.000 personas sobreviven en las Islas en la más absoluta indigencia. Y solo el 39% recibe alguna ayuda, según denuncia la Asociación de Directoras y Gerentes de Asuntos Sociales, que tacha de “innecesario y cruel” el entramado burocrático al que los somete el Gobierno de Canarias.

El PSOE y Podemos nos quieren convencer de que todo está mejorando, pero la tozuda realidad es otra. La inflación en el Archipiélago sigue disparatada. El IPC ha vuelto a subir hasta alcanzar el 6,8% de incremento interanual, por encima de la media española (6%). La cesta de la compra se ha encarecido un 18,6% y los alojamientos un 14,8%, complicando las economías familiares y restando competitividad a nuestro principal motor económico, el turismo.

Al mismo tiempo, la inflación subyacente se ha disparado en las Islas hasta el 7,9%, por encima también de la media española (7,6%) y lejos de la media europea (5,6%). Y esto es mucho más grave todavía, porque refleja no solo una incidencia coyuntural en los precios, sino un serio problema estructural en su composición.

Y para terminar de completar el panorama, el empeño de las autoridades monetarias de aplicar viejas medidas a nuevos problemas no hace sino agravar la situación, con sucesivas subidas de tipos de interés. El precio del dinero, al 3,5%. Lo llaman “enfriar la economía”, pero en realidad no es otra cosa que empobrecer a las familias y arruinar a los emprendedores, autónomos y pymes.

En definitiva, la gestión de la izquierda más radical en el Gobierno de Canarias y de España sólo ha servido para hacer más grande la brecha social entre ricos y pobres en las Islas.

Eso es lo que hay que cambiar el próximo 28 de mayo.

Santa Cruz, una capital de película

La presencia de actores como Matt Damon o Silvester Stallone en Santa Cruz, rodando escenas de sus grandes producciones, fue mucho más que una anécdota para el recuerdo. Supuso la demostración del impacto que la industria audiovisual puede alcanzar en nuestra proyección exterior y en nuestro tejido productivo. Y marcó un punto de inflexión.

De hecho, la positiva incidencia del sector audiovisual en el empleo y la economía de nuestra capital empieza a ser una realidad notable. Desde la apertura de la Santa Cruz Filme Office, en el año 2012, se han rodado en Santa Cruz ocho series, siete largometrajes, cinco programas de televisión, dos documentales, dos videoclips, 15 anuncios y 16 sesiones de fotografía. Solo en lo que va año hemos acogido 35 trabajos audiovisuales, cuatro de ellos actualmente en marcha.

Producciones para canales con tanta repercusión como National Geographic o Discovery Channel, o anuncios para marcas como Primark o Mango, forman parte de esos trabajos. Y sitúan, poco a poco, el nombre de Santa Cruz en el circuito internacional de la industria audiovisual.

Una industria especializada pero multidisciplinar, que encuentra un magnífico campo para su desarrollo en el talento y la creatividad de nuestra gente. Y no me refiero solo a los profesionales del mundo audiovisual y la interpretación, sino a los muchos oficios y actividades de los que se nutre. Transporte, carpintería, cerrajería, pintura, moda, efectos especiales, seguridad, hostelería o restauración son solo algunos de los sectores sobre los que impacta.

Por citar un solo ejemplo: entre los meses de marzo y abril del pasado año se firmaron más de 1.800 contratos de trabajo en Santa Cruz vinculados a varias producciones audiovisuales que acogió la capital tinerfeña.

Está claro que la función promocional de nuestra propia oficina especializada en la captación de producciones, Santa Cruz Film Office,  integrada en la Sociedad de Desarrollo municipal, está dando sus frutos. Y la repercusión en la dinamización económica de la Ciudad es ya una realidad innegable.

Pero la película no acaba aquí. No es solo cuestión de atraer más y mejores producciones, sino de consolidar esta industria del talento y los servicios que crece a su alrededor. Y además, atrevernos a escribir desde ahora el guión de la próxima secuela: el turismo cinematográfico.

Con ese objetivo nace el Club de producto turístico en el que ya trabajamos desde el Ayuntamiento. Un espacio de encuentro para el sector audiovisual, y una plataforma de promoción y comercialización de nuestra oferta turística. Una apuesta por el valor de nuestro patrimonio natural y sociocultural, y por las actividades de ocio vinculadas a los rodajes y localizaciones cinematográficas, que cada día despiertan más interés y mueven más recursos.

Otro tipo de turismo en Canarias es posible. La diversificación de nuestra economía, también. Y la industria audiovisual nos ofrece una de las mejores oportunidades para lograrlo. No la dejaremos escapar. Santa Cruz, una capital de película.

Las fiestas son algo muy serio en Santa Cruz

Alfonso Cabello

Es así. Las fiestas son algo muy serio en Santa Cruz. Y estar al frente de su organización, como concejal delegado, además de una enorme responsabilidad, supone un privilegio difícil de explicar. Quizás quienes me precedieron con tanto acierto y dedicación en esta misión  puedan entender de lo que hablo. Créanme, hay que vivirlo en primera persona para comprender la dimensión de esta hermosa experiencia política, profesional y, sobre todo, humana.

Ser concejal de Fiestas en Santa Cruz no se puede comparar con nada. Es algo único, una vivencia tan enriquecedora para los sentidos como exigente para la razón, en un espacio y un tiempo donde el desorden y la espontaneidad resultan puro arte.

Pero si las fiestas son cosa seria en la Ciudad, como las de Mayo, el 25 de julio, el Carmen, las patronales en nuestros barrios y pueblos, o las de Navidad, lo del Carnaval ya es otra dimensión. Es algo así como vivir haciendo equilibrios al borde del precipicio mañana, tarde y noche, los siete días de cada semana, pero disfrutando inexplicablemente del pánico y las vistas al mismo tiempo.

Y es entonces, al límite del abismo, a veces del agotamiento, cuando todas las piezas encajan de repente, y se produce esa magia colectiva que nos inspira tanto como nos exige.

El Carnaval de Santa Cruz, nuestro Carnaval, es mucho más que el grandioso espectáculo del que disfrutamos propios y extraños, y del que tan orgullosos nos sentimos.

El Carnaval de Santa Cruz son también los más de 140.000 turistas que nos visitan estos días, que bailan al compás de nuestras orquestas canarias, junto a los más de 800.000 tinerfeños que nos lanzamos a la calle desde todos los rincones de la Isla.

También por eso somos el corazón de Tenerife, entre otros muchos motivos. El corazón y el motor económico, porque el Carnaval supone, además, una extraordinaria fuente de riqueza y empleo para la Isla. Solo un dato muy ilustrador: la edición del Carnaval de 2019 -la última antes de las suspensiones y aplazamientos por la pandemia-, reportó más de 35 millones de euros de negocio para la capital.

Y este año las previsiones indican que superaremos esa cifra de ingresos. De hecho, la planta hotelera y la de viviendas vacacionales registran un 100% de ocupación en la Ciudad. Resulta indiscutible el dinamismo del sector servicios, la hostelería y restauración, el turismo o el comercio. Todos ganan con la fiesta.

Sin olvidar la valiosa industria del talento local, el diseño, la costura, el estilismo, la coreografía, la composición musical, el sonido e iluminación, los artistas, artesanos, productores, el genuino entramado productivo vinculado al espectáculo y las artes, que el Carnaval ha consolidado en el municipio.

Y lo más importante de todo: el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife representa el mayor movimiento asociativo de Canarias, y probablemente de toda España. Un movimiento que vertebra social y culturalmente toda la ciudad. Allí donde hay un grupo de Carnaval hay un grupo folklórico o una parranda, hay actividades culturales y sociales todo el año, hay una asociación de vecinos que funciona, hay entidades y colectivos que participan activamente y se involucran en la vida de la Ciudad.

De hecho, los grupos del Carnaval chicharrero han jugado un papel decisivo en la conservación de la identidad colectiva de cada núcleo vecinal, dignificando y reivindicando con orgullo la rica y variada personalidad de nuestros barrios.

Lo dicho, las Fiestas y el Carnaval son algo muy serio en Santa Cruz.

Esta noche, con restos de purpurina aún en la cara, y antes de irme a descansar unas pocas horas, sentí la necesidad de juntar estas apresuradas letras. Sobre todo, para dar las gracias de corazón a toda la buena gente de Santa Cruz, a todos sin excepción, a quienes disfrutan del Carnaval con intensidad y a quienes se moderan, e incluso a quienes escapan al sur estos días. Son ustedes quienes hacen única esta fiesta, y quienes dan valor a mi privilegio.

Mil gracias, Santa Cruz. Te quiero tanto…

Alfonso Cabello

El bombero pirómano

Alfonso Cabello

Un clásico en el panorama político canario del momento, el bombero pirómano. Y esta vez no hablo de Ángel Víctor. Todos conocemos más casos. La típica figura pública a medio camino entre la incapacidad y la irrelevancia. Ese frustrado aspirante a líder o lideresa –se da más en los hombres, hay que reconocerlo-, que en el último minuto aparece en escena, dispuesto a apagar los rescoldos del incendio que él mismo prendió.

Quizás no tenga nada que ver, pero el otro día me vino a la cabeza el recuerdo de este tópico personaje, el bombero pirómano, cuando escuché al último representante de Ciudadanos en Tenerife, Enrique Arriaga, autopostularse -él mismo, para sí y consigo-, como candidato a la Alcaldía de Santa Cruz.

¡Nada más y nada menos!

Por supuesto, vaya por delante todo mi respeto por su candidatura, si es que finalmente la consigue. No me corresponde a mí valorar las decisiones internas de otras formaciones políticas. Y menos de aquellas tristemente al borde de la autodisolución, partidos que siguen viendo a Santa Cruz como refugio para sus fracasos.

Lo que sí me gustaría decirle al último representante de Ciudadanos en Tenerife, antes de que su partido cierre definitivamente las puertas de su sede, es que para anunciar sus propósitos no era necesario ofender a Santa Cruz. Ni hacernos pasar por tontos. Hay formas más elegantes de decir adiós.

Sus valoraciones despectivas sobre la supuesta parálisis de la capital, además de ser falsas, están fuera de lugar. Los datos de actividad económica y empleo así lo acreditan. Santa Cruz ha resistido las dificultades de la pandemia y la crisis económica mejor que ningún otro municipio de Canarias. Hoy somos el motor económico de la Isla y del Archipiélago, a pesar del maltrato permanente recibido desde el Cabildo y el Gobierno de Canarias.

Resulta cuanto menos irónico que el señor Arriaga, socio, aliado y principal cómplice del PSOE en el Cabildo, responsable de la histórica parálisis que sufre hoy Tenerife, pretenda ahora dinamizar Santa Cruz, una ciudad que ha marginado de forma sectaria e injusta desde la vicepresidencia de la corporación insular. Ahí están los últimos Presupuestos insulares para acreditarlo.

No es mi intención afearle al representante de Ciudadanos la ocurrencia de su candidatura, trayéndole aquí la interminable retahíla de sus agravios para Santa Cruz, pero seguro que los usuarios del CIDEMAT o de ANSINA, servicios liquidados con su voto y complicidad, saben de lo que hablo.

Si pretendía ayudar a Santa Cruz, como ahora propone, podía haberlo hecho desde la Vicepresidencia del Cabildo, que ha ocupado junto al PSOE en estos cuatro años. Es más, todavía está a tiempo de hacerlo. Aunque sea en tiempo de descuento, algún expediente podrá desbloquear para beneficio de nuestra capital.

En cualquier caso, como todo el mundo sabe, Santa Cruz es una de las ciudades más abiertas, tolerantes y hospitalarias de nuestro país. Y no puedo más que darle la bienvenida al representante de Ciudadanos y desearle mucho éxito.

Los votos que Ciudadanos pueda conseguir en Santa Cruz quizás no sean suficientes para lograr un acta de concejal, pero igual bastan para restarle otro más a sus socios del PSOE, en evidente retroceso por méritos propios.

Las urnas dirán.

Alfonso Cabello