Canarias, más pobreza y peor sanidad
Las condiciones sociales influyen más que el código genético en la salud. Suena terrible, pero es la cruda realidad. Y en Canarias lo sufrimos más que en ningún otro lugar de la Península. Así lo refleja la última Encuesta de Salud de las Islas.
Los investigadores de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN) han vuelto a advertirlo: la pobreza no solo impide acceder a una dieta sana y equilibrada, sino que también está vinculada a un peor estado de salud física y mental, una mayor exposición a los riesgos laborales, una peor atención sanitaria y muchas otras variables, que ilustran cómo se ha incrementado la desigualdad social en las Islas durante los últimos y difíciles años.
Curiosamente, el presupuesto sanitario del Gobierno de Canarias ha crecido más de un 20% en esta legislatura a punto de concluir. Pero en manos del PSOE y sus socios de las flores, de poco ha servido el millonario refuerzo para mejorar las cosas. Un incremento, por cierto, realizado a costa del esfuerzo fiscal de todos los canarios.
Tampoco ha servido de mucho la supuesta mejora en la gestión de las políticas sociales, que desde Podemos y el PSOE nos venden a todas horas.
El 15% de los canarios vive en la pobreza severa y casi el 38% en riesgo de exclusión social. Más de 340.000 personas sobreviven en las Islas en la más absoluta indigencia. Y solo el 39% recibe alguna ayuda, según denuncia la Asociación de Directoras y Gerentes de Asuntos Sociales, que tacha de “innecesario y cruel” el entramado burocrático al que los somete el Gobierno de Canarias.
El PSOE y Podemos nos quieren convencer de que todo está mejorando, pero la tozuda realidad es otra. La inflación en el Archipiélago sigue disparatada. El IPC ha vuelto a subir hasta alcanzar el 6,8% de incremento interanual, por encima de la media española (6%). La cesta de la compra se ha encarecido un 18,6% y los alojamientos un 14,8%, complicando las economías familiares y restando competitividad a nuestro principal motor económico, el turismo.
Al mismo tiempo, la inflación subyacente se ha disparado en las Islas hasta el 7,9%, por encima también de la media española (7,6%) y lejos de la media europea (5,6%). Y esto es mucho más grave todavía, porque refleja no solo una incidencia coyuntural en los precios, sino un serio problema estructural en su composición.
Y para terminar de completar el panorama, el empeño de las autoridades monetarias de aplicar viejas medidas a nuevos problemas no hace sino agravar la situación, con sucesivas subidas de tipos de interés. El precio del dinero, al 3,5%. Lo llaman “enfriar la economía”, pero en realidad no es otra cosa que empobrecer a las familias y arruinar a los emprendedores, autónomos y pymes.
En definitiva, la gestión de la izquierda más radical en el Gobierno de Canarias y de España sólo ha servido para hacer más grande la brecha social entre ricos y pobres en las Islas.
Eso es lo que hay que cambiar el próximo 28 de mayo.
