El bombero pirómano

Un clásico en el panorama político canario del momento, el bombero pirómano. Y esta vez no hablo de Ángel Víctor. Todos conocemos más casos. La típica figura pública a medio camino entre la incapacidad y la irrelevancia. Ese frustrado aspirante a líder o lideresa –se da más en los hombres, hay que reconocerlo-, que en el último minuto aparece en escena, dispuesto a apagar los rescoldos del incendio que él mismo prendió.

Quizás no tenga nada que ver, pero el otro día me vino a la cabeza el recuerdo de este tópico personaje, el bombero pirómano, cuando escuché al último representante de Ciudadanos en Tenerife, Enrique Arriaga, autopostularse -él mismo, para sí y consigo-, como candidato a la Alcaldía de Santa Cruz.

¡Nada más y nada menos!

Por supuesto, vaya por delante todo mi respeto por su candidatura, si es que finalmente la consigue. No me corresponde a mí valorar las decisiones internas de otras formaciones políticas. Y menos de aquellas tristemente al borde de la autodisolución, partidos que siguen viendo a Santa Cruz como refugio para sus fracasos.

Lo que sí me gustaría decirle al último representante de Ciudadanos en Tenerife, antes de que su partido cierre definitivamente las puertas de su sede, es que para anunciar sus propósitos no era necesario ofender a Santa Cruz. Ni hacernos pasar por tontos. Hay formas más elegantes de decir adiós.

Sus valoraciones despectivas sobre la supuesta parálisis de la capital, además de ser falsas, están fuera de lugar. Los datos de actividad económica y empleo así lo acreditan. Santa Cruz ha resistido las dificultades de la pandemia y la crisis económica mejor que ningún otro municipio de Canarias. Hoy somos el motor económico de la Isla y del Archipiélago, a pesar del maltrato permanente recibido desde el Cabildo y el Gobierno de Canarias.

Resulta cuanto menos irónico que el señor Arriaga, socio, aliado y principal cómplice del PSOE en el Cabildo, responsable de la histórica parálisis que sufre hoy Tenerife, pretenda ahora dinamizar Santa Cruz, una ciudad que ha marginado de forma sectaria e injusta desde la vicepresidencia de la corporación insular. Ahí están los últimos Presupuestos insulares para acreditarlo.

No es mi intención afearle al representante de Ciudadanos la ocurrencia de su candidatura, trayéndole aquí la interminable retahíla de sus agravios para Santa Cruz, pero seguro que los usuarios del CIDEMAT o de ANSINA, servicios liquidados con su voto y complicidad, saben de lo que hablo.

Si pretendía ayudar a Santa Cruz, como ahora propone, podía haberlo hecho desde la Vicepresidencia del Cabildo, que ha ocupado junto al PSOE en estos cuatro años. Es más, todavía está a tiempo de hacerlo. Aunque sea en tiempo de descuento, algún expediente podrá desbloquear para beneficio de nuestra capital.

En cualquier caso, como todo el mundo sabe, Santa Cruz es una de las ciudades más abiertas, tolerantes y hospitalarias de nuestro país. Y no puedo más que darle la bienvenida al representante de Ciudadanos y desearle mucho éxito.

Los votos que Ciudadanos pueda conseguir en Santa Cruz quizás no sean suficientes para lograr un acta de concejal, pero igual bastan para restarle otro más a sus socios del PSOE, en evidente retroceso por méritos propios.

Las urnas dirán.

Alfonso Cabello

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03.02.2023    /    0  comentarios    /